La noticia
El 24 de julio de 2026 se publicó en el Diario Oficial de la Unión Europea el Reglamento (UE) 2026/1744, el llamado Ómnibus digital sobre IA. Modifica el Reglamento (UE) 2024/1689 —el AI Act— y hace una cosa muy concreta: sustituye el mecanismo condicionado que ataba la entrada en vigor de las obligaciones de alto riesgo a la disponibilidad de normas armonizadas, y lo cambia por fechas fijas.
Esas fechas son el 2 de diciembre de 2027 para los sistemas de alto riesgo del Anexo III —biometría, empleo, educación, servicios esenciales— y el 2 de agosto de 2028 para los del Anexo I, los integrados en productos sujetos a legislación armonizada de seguridad.
El titular que corrió por España fue «el AI Act se retrasa a 2027». Y el titular es falso por omisión, porque el Ómnibus no tocó nada más. Las prácticas prohibidas del artículo 5 y la obligación de alfabetización en IA del artículo 4 son exigibles desde febrero de 2025. Las obligaciones de los modelos de propósito general y el régimen sancionador completo, desde agosto de 2025. Y las obligaciones de transparencia del artículo 50 entraron en aplicación el 2 de agosto de 2026: hace tres semanas.
Por qué me paro en esto
Porque he visto la escena varias veces este mes y siempre es la misma. Alguien de dirección lee que Bruselas ha dado una prórroga, se lo cuenta al comité, y la carpeta del AI Act vuelve al cajón con fecha de revisión en 2027. Lo que nadie comprueba es qué parte concreta se aplazó.
Y resulta que lo aplazado es justo lo que casi ninguna pyme tiene: un sistema de alto riesgo del Anexo III. Mientras que lo vigente —la transparencia— es justo lo que todas tienen. Si publicas una imagen generada con IA en Instagram, si tienes un chatbot en la web, si mandas una newsletter con contenido sintético sin marcar, estás dentro del artículo 50 desde el 2 de agosto. No en 2027: desde el 2 de agosto.
La prórroga se la dieron a los sistemas que tú no tienes. A los que sí tienes no les dieron nada.
Hay una segunda razón, y me parece más incómoda. El calendario tiene un punto que casi nadie ha apuntado: el 2 de diciembre de 2026. Ese día vence el periodo transitorio que el Ómnibus concedió a los sistemas de IA generativa que ya estaban en el mercado antes de agosto. Cuatro meses de margen que suenan a poco hasta que uno se pone a revisar cuánto contenido publica al mes y con qué herramientas. A la fecha en que escribo esto quedan poco más de cien días.
Y la tercera: la asimetría entre lo que cuesta cumplir y lo que cuesta no hacerlo. Poner un aviso visible en una imagen generada cuesta diez minutos. El artículo 99 contempla hasta 15 millones de euros o el 3 % de la facturación mundial por incumplir obligaciones, y hasta 35 millones o el 7 % para las prácticas prohibidas. Para pymes se aplica el importe menor de la horquilla, sí. Sigue sin ser un importe que nadie quiera discutir.
Guía gratuita
El calendario completo, en 19 páginas. Qué se aplazó y qué no, el test de cinco pasos para clasificar cualquier herramienta, los avisos de transparencia listos para copiar y el checklist de lo que ya obliga hoy.
Qué significa para quien decide
Lo primero es el inventario, y se hace en una tarde. Qué herramientas de IA usa tu empresa, quién las usa, para qué, y bajo qué rol respondes por cada una. Responsable del despliegue si simplemente la usas bajo tu autoridad. Proveedor si la desarrollas, si le pones tu marca encima, si la modificas sustancialmente o si le cambias la finalidad prevista. Ese último punto —el artículo 25— es el que pilla a las agencias: entregar un chatbot a un cliente bajo tu propia marca te convierte en proveedor, con todo lo que eso arrastra.
Lo segundo es la transparencia, que es lo urgente. Revisa cada punto de contacto: chatbots, imágenes, vídeo, audio, contenido editorial. Donde haya IA generativa que pueda confundirse con material auténtico, hace falta un aviso claro, distinguible y accesible. Y ojo con un detalle técnico que se escapa siempre: exportar, comprimir o recortar destruye los metadatos, y varias redes sociales los eliminan al subir. Verifica el marcado en el archivo final, no en el original.
Lo tercero es la formación, que es lo que menos cuesta y más deja. El artículo 4 no pide un certificado: pide un nivel suficiente de competencia en IA en quien la maneja, y que puedas demostrarlo. Es lo primero que pregunta un supervisor y lo único de esta lista que además mejora el trabajo diario del equipo.
Nada de esto es un proyecto de seis meses. Es un inventario, unos cuantos avisos y una sesión de formación honesta. Lo caro no es cumplir: lo caro es descubrir en diciembre que llevas cuatro meses sin hacerlo.
Si quieres el calendario real, el checklist imprimible y los textos de transparencia listos para pegar, lo he puesto todo por escrito.